El crooner español Javier Arias también conocido como “Doctor Bogarde” desarrolla y rescata temas de un género denominado Jazz Vocal, amplio campo dentro del ya de por sí extenso universo del Jazz. Cantantes como Billie Holiday, Louis Armstrong, Ella Fitzgerald o Sarah Vaughan desarrollaron esta forma de cantar, por poner algunos ejemplos de célebres artistas conocidos por cualquiera.Este género vocal, nace como el mismo Jazz, en Africa. Los esclavos llevados en primera instancia a Las Antillas y posteriormente al Sur de los Estados Unidos a las plantaciones de algodón, conservaron muchas de las tradiciones culturales que se habían ido transmitiendo oralmente durante generaciones. Una vez establecidos en América, y a medida que se iba sucediendo la inevitable mezcla de culturas, nació el Blues, y del Blues, el Jazz. Es pues una música estrechamente relacionada desde los orígenes con el espíritu y los estados de ánimo y emocionales.
Más adelante el propio Jazz evolucionó bifurcándose innumerables veces para reconstruir e inventar continuamente una forma de expresión del alma a través de la música. De esas variaciones nació el Swing, el Be Bop, el Ragtime el Shufle, etc.
Grandes compositores de la música contemporánea del siglo XX como Cole Porter, Johnny Mercer, Nelson Riddle, George Gerswing o Duke Ellington, escribieron no solamente para los grandes instrumentistas o las Big Bands, si no que fueron exquisitos en sus obras con las letras de las canciones. Cantantes como Sinatra, Dean Martin, Bing Crosby o Sammy Davis Jr. Johnny Hartman, Billy Eckstine, o los mismísimos Elvis o Tom Jones, cantaron sus obras y las llevaron al top de popularidad, siendo además influencias notables en el estilo de “Doctor Bogarde”.
Este es el campo de trabajo y de expresión en el que se mueve Javier Arias como cantante y músico. Como compositor de letras busca siempre no salirse de los patrones estéticos que marcaron una época y una forma de sentir. Un mensaje puede ser más o menos largo, tener más o menos contenido, pero el mensaje debe transmitir algo. Un estribillo repetitivo no hace bella una canción, sólo martillea nuestras cabezas hasta que nos traspasa y acaba convirtiéndose en un éxito por la sencillez y la pobreza de su mensaje. Así que la apuesta no deja de ser arriesgada porque no abundan en este estilo los estribillos repetitivos, si no la lírica en sí misma. Contar una historia. Cantar un sentimiento.A esto hay que añadir la dificultad que entraña el hecho de que es un estilo que nació en Inglés y en ese idioma suele componer Bogarde. Así, quien guste de este tipo de delicatessen para los oídos, puede probar a escuchar los platos cocinados por Javier Arias y decidir si repetir o no.


